La trampa abelardiana
En toda campaña presidencial, el arte consiste en seducir al electorado, aunque después —ya en el poder— llegue, casi siempre, la decepción. Seamos realistas: así ha sido y así seguirá siendo. El problema surge cuando algunos candidatos sobrepasan los límites de lo aceptable. La trampa de Abelardo de la Espriella es tan antigua como la…